Medicina Interna - La
figura del Cuidador en Personas Dependientes
Última actualización de la noticia: 30/01/2010
Cuidador y Personas Dependientes
La situación en la que estamos acostumbrados a vivir
puede cambiar de la noche a la mañana cuando un
familiar o ser querido cae enfermo de forma
invalidante. Esa persona, que hasta hacía unos días
era autónoma y se valía por sí misma, ha pasado a ser
una persona
dependiente que requiere los
cuidados constantes de otra persona. Cuidar a una
persona en situación de dependencia no es algo fácil.
El rol que asume la persona
cuidadora no profesional implica
una serie de atenciones, tanto sanitarias como
higiénicas, que necesitan de una información previa
para realizarlas correctamente. A parte de aprender a
sobrellevar esa nueva realidad y adoptar las medidas
de seguridad, higiene, posturales, de alimentación,
de atención, etc. que el enfermo requerirá, también
es de vital importancia que el
cuidador aprenda a saber
cuidarse a sí mismo.
Josep María Bermejo, fisioterapéuta y especialista
en formar a
cuidadores, nos explica cómo saber actuar
en cada caso y como llevar a cabo esos cuidados de la
mejor manera posible.
Una sociedad cada vez más envejecida
La realidad de la sociedad actual es que, como ha
aumentado la esperanza de vida, nos encontramos con una
población cada vez más envejecida. Por consiguiente, el
número de personas
dependientes también crece. El
aprender a cuidar a una persona que no es autónoma se
ha convertido en una necesidad, ya que muchas son las
familias que, o por propio deseo o por falta de
recursos, deciden convivir en casa con la persona
enferma.
Perfil del Cuidador Profesional
La persona que se dedica a cuidar a una que lo
necesita suele encajar con el perfil siguiente: mujer
de mediana edad cuya relación con el enfermo es o
conyugal o familiar de primer grado ( padres e hijos).
También existe el perfil de la persona que decide
dedicarse a la tarea de
cuidador como actividad laboral,
pero que carece de la formación profesional requerida
para ello. Las patologías por las que hay que hacerse
cargo de alguien son bien diversas, desde enfermedades
degenerativas a problemas mentales o invalidaciones por
caídas.
La importancia de informarse
En muchos casos esta nueva relación de
dependiente-
cuidador se establece de forma
repentina. El
cuidador deberá saber encauzar una
situación complicada, ya no por las tareas y
preocupaciones que conllevará, sino por la afectación
emocional que vendrá asociada. Por ese motivo, lo
primero que debe hacer una persona que adopte el rol de
cuidador es informarse y pedir la
ayuda necesaria. Deben estudiarse los recursos con los
que se cuenta: personales, laborales, económicos, de
tiempo... Es decir, realizar un estudio completo de la
situación y solicitar las ayudas necesarias tanto a
nivel institucional como a nivel familiar. Para
informarse sobre la enfermedad o dependencia de la que
hay que hacerse cargo lo mejor es dirigirse al
médico o personal sanitario que lleve al enfermo. En
cuanto a recursos y ayudas, la persona indicada es el
asistente social, tanto de ambulatorio como de
servicios sociales. Ambas figuras nos informarán de los
recursos con los que contamos y gestionará esa
dependencia.
Enfermedades Dependientes
Las enfermedades que convierten a una persona en
dependiente pueden ser de diversa
tipología. Esta situación puede venir dada por un
deterioro físico, como una osteoporosis, por un
accidente de tráfico, laboral o doméstico. Las
enfermedades neurológicas como el parkinson o el ictus,
las patologías coronarias o las afectaciones
respiratorias también pueden llevar a la situación de
precisar de la ayuda de otra persona. El trato y las
necesidades que deberá cubrir el
cuidador serán distintas en cada
caso, siempre dependiendo del cuadro que presente la
persona enferma.
La alimentación del dependiente
El
cuidador debe tener en cuenta los
diferentes aspectos que se refieren a la salud del
paciente del que se ocupa incluso en la elaboración de
los menús diarios. La dieta debe ser equilibrada,
aunque en casos como la hipertensión se limitará el
consumo de sal, lo mismo que en las diabetes se
controlarán los azúcares. El médico será quien indique
estos detalles. Si la persona se encuentra sana y la
alimentación no influye en su estado de salud, la dieta
deberá ser elaborada como si fuera para consumo propio
del
cuidador. Eso sí, no hay que
olvidar tener en cuenta los gustos de la persona a la
que se cuida.
Ejercer de soporte emocional
La inactividad que acompaña a las patologías de
estos pacientes desarrolla sentimientos de ansiedad y
tristeza, la persona se apaga lentamente. El
cuidador debe ejercer una función
de psicólogo, intentando animar a la vez que escuchar
de forma comprensiva las quejas o lamentos del enfermo.
Hay que procurar ser una válvula de escape para esa
persona, intentar que la comunicación que se establezca
entre ambos sea lo más cercana posible. También se debe
fomentar el sentimiento de utilidad y de autonomía lo
máximo que se pueda. Es necesario poner atención en las
capacidades de esa persona, no en sus limitaciones.
La medicación
El control de la medicación diaria también recae
bajo la responsabilidad del
cuidador, y su seguimiento debe
hacerse a rajatabla. A pesar de que los pacientes se
nieguen a tomársela la función del
cuidador es que se la tomen.
Consejos por si ocurre un accidente
Cabe la posibilidad de que al
cuidador se le caiga el paciente
al suelo, ya sea por un tropiezo o por una maniobra mal
hecha. ¿Cómo actuar ante esta situación? Lo primero que
hay que hacer es preguntar a la persona si se ha hecho
daño ( si sigue consciente), y palpar los hombros y la
caderas. Estas son las zonas que más facilmente se
fracturan. Si no encontramos dificultad debemos probar
a levantar a esa persona, y si pensamos que puede
existir algún hueso roto, el procedimiento debe hacerse
con el máximo cuidado. En ocasiones una única persona
no puede levantar al enfermo, así que deberá solicitar
la ayuda que necesite, ya sea a un vecino cercano o
llamando al 112. Existen métodos que explican como
llevar a cabo esta operación si no se cuenta con la
presencia de nadie más. De todas maneras, siempre que
se pueda, es mejor ayudarse de alguien más. .
El Síndrome del Cuidador
Cuando una persona se hace cargo de otra que está
enferma y no logra adaptarse a esa situación, decimos
que aparece el síndrome del
cuidador. La situación desborda al
cuidador, tal y como indica el
libro “Guía de
cuidadores”, de Ediciones
Santillana, una guía que dedica un extenso capítulo a
la figura del autocuidado del
cuidador. La vida de la persona
que se hace cargo gira entorno al enfermo, quedando la
suya muchas veces anulada. Estados de ansiedad y
depresión son habituales en las personas que asumen
dichas responsabilidades. Para saber afrontar mejor las
nuevas situaciones que hemos expuesto es de gran
utilidad contar con una guía como la que presenta
Ediciones Santillana. En ella se hace un repaso
detallado y meticuloso de cada uno de los aspectos que
atañen al binomio
dependiente-
cuidador. Desde saber escuchar las
problemáticas y frustraciones de ese paciente a saber
paso por paso como llevar a cabo actividades necesarias
como una ducha o lavar el cabello. Además unos ejemplos
gráficos ayudan a la comprensión de esas indicaciones.
El manual “Guía de
cuidadores” no solo enseña a
cuidar a los demás, sino que incide en la importancia
de cuidarse a uno mismo para poder seguir cuidando.
1 Ficheros de sonido (16:57 mins):
Reproducir entrevista con D.
Josep María Bermejo, fisioterapéuta y especialista en
formar a cuidadores. (16:57 minutos)
Video Salud:Cuidar a los que cuidan, con
D. Josep María Bermejo:
-
Noticias relacionadas:
-
La guía para saber cuidar a una persona dependiente
-
Trastornos de conducta asociados a enfermedades
neurológicas
-
Alzheimer: pacientes y cuidadores