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Última actualización de la noticia: 07/11/2009
La
esclerosis múltiple sigue siendo
una de esas enfermedades que no logra controlarse al
100%. Nos encontramos ante una patología cuya causa
aún se desconoce, y que presenta unas manifestaciones
imprevisibles y diferentes según cada paciente. Sin
embargo, en los últimos años se ha logrado obtener un
tipo de fármaco que no solo logra que la discapacidad
producida por la enfermedad no progrese, sino que
consigue mejorar el estado de algunos pacientes. La
doctora Montserrat Gonzalez Platas, neuróloga del
Hospital Universitario de Canarias, nos amplía la
información sobre esta nueva farmacología que ha
constituído una auténtica revolución en cuanto a esta
enfermedad neurológica.
El tratamiento farmacológico para la
esclerosis múltiple que se
presenta como novedad se basa en los
anticuerpos monoclonales. Un
anticuerpo monoclonal es un
anticuerpo fabricado a raíz de una molécula, que
suele ser una proteína, que actúa como los
anticuerpos naturales del individuo que, por culpa de
la enfermedad, no funcionan como deberían. Es decir,
que la industria reproduce en forma de fármaco la
función natural del propio organismo. El
descubrimiento de este tipo de anticuerpos ha sido
todo un logro porque ha ayudado a comprender mejor la
enfemedad, qué mecanismos pueden desencadenarla, al
mismo tiempo que ayuda a bloquear los descontroles
funcionales que provoca. La
esclerosis múltiple, como
comentábamos, es una enfermedad de pronóstico
complicado que afecta sobre todo a personas muy
jóvenes. La
esclerosis múltiple sigue siendo
un gran reto para todos los neurólogos, aunque se
puede decir que en los últimos años las
investigaciones han hecho que el panorama haya
cambiado de forma radical. Los nuevos fármacos de los
que hablamos han abierto una puerta a la esperanza
para poder hablar de casi una curación de esta
enfermedad neuronal. Los fármacos monoclonales ayudan
a mejorar la calidad de vida del paciente. Se ha
estudiado su efecto y se ha comprobado que reduce
considerablemente el número de brotes que padece el
enfermo. Estos medicamentos actúan de manera que
evitan la progresión de la enfermedad. Incluso hay
tratamientos, que aún se encuentran en fase
experimental, que muestran que lesiones que se creían
irreversibles pueden recuperarse por medio de estos
fármacos. De esta manera, la situación de la
esclerosis múltiple se perfila
aún más esperanzadora. Como en la mayoría de las
enfermedades, pero en este caso de forma especial,
cuanto antes se ponga un tratamiento mejores
espectativas habrá para el paciente. Desde que se
sufren los primeros síntomas, una
esclerosis múltiple tarda en
diagnosticarse como tal una media de 1,8 años. En
este aspecto cabe destacar la importancia de la
concienciación de la población, que en los últimos
tiempos ha presentado un cambio en este sentido. La
gente se preocupa de las enfermedades
neorológicas, y cuando empiezan a notar
síntomas que no son muy normales no dudan en acudir a
la consulta del médico. Así pues queda claro que
cuanto antes se aplique un tratamiento menos daño
global habrá. Los tratamientos con
anticuerpos monoclonales estan
indicados para los tipos más graves de
esclerosis múltiple. En los
casos en que los tratamientos con
inmunomoduladores han fallado y los
pacientes siguen presentando brotes muy severos con
lesiones graves, el remedio que se aplica es el de
los monoclonales. La selección de pacientes se limita
de esta manera por los efectos secundarios que
provocan estos fármacos. Todavía no se ha conseguido
minimizar las consecuencias negativas de los
anticuerpos monoclonales, por lo que su uso se
reserva a los casos más extremos. Además, tras el
suministro de estos medicamentos el médico sigue un
proceso de observación para detectar cualquier tipo
de reacción extraña en el paciente. A pesar de esta
problemática, estos fármacos ya se usan en España y
los resultados que estan mostrando son
espectaculares. Los anticuerpos monoclonales se
administran de forma intravenosa por lo que es
necesario que el enfermo acuda al hospital.
Después de su aplicación, el paciente debe permanecer
un rato bajo observación en el centro hospitalario
con la finalidad de controlar reacciones adversas al
tratamiento. La periodicidad con la que se aplicará
el tratamiento depende del paciente, en algunos casos
pasarán 6 meses hasta la siguiente punción mientras
que en otras ocasiones los espacios de tiempo serán
más cortos. En los periodos que van entre una y otra
aplicación de los anticuerpos monoclonales, el
paciente puede hacer su vida de forma normal. El
hecho de que deba acudir al hospital para tratarse,
lejos de constituir una molestía para la persona,
puede verse como un beneficio para el control de su
enfermedad. Muchos pacientes, al encontrarse bien,
dejan de tomarse la medicación, mientras que de esta
manera se controla que el tratamiento se está
siguiendo de forma correcta. Gracias a estos
anticuerpos monoclonales se ha conseguido que los
brotes en enfermos de
esclerosis múltiple se
disminuyan en un 70% anual.
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