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Última actualización de la noticia: 28/11/2008
Hay que admitir que la mente humana es extremadamente compleja para lo bueno y para lo malo. Y eso lo saben bien los psiquiatras que deben tratar a mentes enfermas y muy complejas. A pacientes con ideas delirantes. Que llegan a estar plenamente convencidos que su pareja les engaña cuando no es así y que en un arrebato de extremada euforia son capaces de comprar varios coches sin tener carné de conducir.
La mente humana funcionando normalmente, sin
necesidad de estar enferma, ya es bastante compleja;
por eso, es tan difícil llegar a su conocimiento y
poder intervenir sobre los factores que provocan su
disfunción. En el funcionamiento normal de la mente
hay la ilusión general de que se controla la mente;
incluso cuando se cree que se ha tomado una decisión,
el cerebro ya la ha tomado antes.
Existen muchos pacientes que creen que hay
extraterrestres o elementos sobrenaturales que no se
pueden detectar que influyen en su salud o en su
vida. Lo que sucede en estas enfermedades es que hay
una percepción alterada y la mente busca
explicaciones forzadas para fenómenos que son
normales. Son, en un amplio porcentaje, difíciles de
tratar ya que se lucha con la falta de conciencia del
enfermo; la autocrítica es muy escasa y eso complica
bastante el tratamiento. Este tipo de enfermos no son
un porcentaje grande en la consulta del psiquiatra,
pero si son un porcentaje elevado en los enfermos más
graves y crónicos, que requieren más atención y que
consumen más recursos y cuya conducta tiene más
consecuencias para ellos y para los demás.
En psiquiatría es muy importante que el paciente sea
consciente de su propia enfermedad, si no es así se
complican las cosas ya que, muchas veces, la consulta
es forzada. Son enfermedades que tienen tratamiento y
este es efectivo, pero los pacientes muchas veces lo
rechazan o no lo mantienen.
Los delirios de celos pueden darse en la esquizofrenia
pero son más frecuentes en otros trastornos como la
paranoia
o el alcoholismo; los delirios en la esquizofrenia
suelen ser más complejos, con más tipos de
alucinaciones y más complicados.
Estos pacientes van muchas veces al psiquiatra por su
propio pie, ya que todas estas situaciones les
provocan ansiedad
y angustia,
o son derivados por otros especialistas. Pero es más
común que las conductas inadecuadas alarmen a las
personas que están alrededor y provoque una consulta
más o menos forzada.
Los delitos que cometen personas con esquizofrenia o
con enfermedades mentales graves son bastante
inusuales. Pero cuando cometen un delito, este tiene
unas características de imprevisibilidad, de falta de
explicación y tiene gran repercusión en los medios de
comunicación. Esto estigmatiza a los pacientes
mentales como personas peligrosas e impredecibles;
aunque no sea verdad.
Enfermedades complejas como la esquizofrenia reciben
a través del tratamiento farmacológico ayudas muy
útiles, que en un porcentaje mayoritario permiten
regresar a una vida normal o en otros casos, a una
vida muy satisfactoria. El problema con este tipo de
pacientes es que muchos no tienen adhesión al
tratamiento, ya sea porque no tienen consciencia de
la enfermedad o porque algunos tratamientos tienen
efectos secundarios indeseables.
En enfermedades como la depresión
o la ansiedad, el problema radica en que el enfermo
se encuentra bien y no entiende por qué debe seguir
con la medicación. En estos casos, la medicación se
da para evitar recaídas y cuando se abandona, el
pronóstico empeora mucho.
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