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Última actualización de la noticia: 08/04/2007
Me llamo Silvia Linares, tengo 34 años y vivo en
Manresa, una ciudad a 60 Km de Barcelona. Hace tres
años, aproximadamente, padecí una agorafobia que se
me desencadenó a raíz de una gran ansiedad, motivada
por un mobbing que sufrí en mi anterior trabajo. Mi
vida quedó absolutamente limitada por un miedo
fóbico, sin causa lógica, que dominaba mi vida y
anuló por completo mi personalidad. Llegué al extremo
de no poder salir a la calle, ni quedarme sola en
casa, ni poder compartir la mesa con mi propia
familia cuando nos reuníamos para comer los fines de
semana, a menos que me sentara en un extremo para
poder ausentarme con mayor facilidad en caso de
sufrir un ataque de pánico. No tenía la autonomía ni
libertad que cualquier ser humano necesita para vivir
dignamente; la frustración e impotencia que sentía
eran enormes y todavía se agravaba más por la
incomprensión de mis seres queridos que no podían
entender mi miedo. Ellos buscaban una lógica que no
existía a mi miedo y el sufrimiento era todavía
mayor. Tenía la sensación de que vegetaba en vida:
aunque latiera mi corazón, mi mente estaba apagada;
mi única opción era salir en busca de ayuda y
entonces fue cuando di el gran paso, que sólo un
agorafóbico podrá entender y valorar: PISAR LA CALLE
PARA IR A LA CONSULTA DE UN PSIQUIATRA. Algo tan
simple como bajar las escaleras de mi casa, meterme
en un coche y apearme delante mismo de la consulta,
supuso un gran esfuerzo.
A partir de aquel día mi vida dió un giro de 180
grados porque por primera vez alguien podía
entenderme y descifrar el nombre de aquel miedo
paralizante: AGORAFOBIA. Después de conocer mi
diagnóstico y de ser muy bien informada por mi
psiquiatra acerca del trastorno, el tratamiento a
seguir y los objetivos a medio y largo plazo, tuve
una gran sensación de alivio: salí con ganas de
luchar y vencer mi enfermedad. Deposité toda mi
confianza en Luis, mi psiquiatra, desde la primera
consulta, ya que la atención recibida por él fue
excelente, tanto a nivel profesional como
humano.
Mientras me recuperaba tuve la necesidad de
exteriorizar en un papel todo el sufrimiento vivido y
no sólo eso, sino que pedí a mi psicoterapeuta si
podía leerme. Él quedó tan sorprendido de la claridad
con qué expresaba el sufrimiento que vive un
agorafóbico, que decidí ir más allá y escribir
un libro en el cual describo desde los
desencadenantes de mi ansiedad hasta toda mi
recuperación, día a día, mientras me exponía de una
forma gradual y progresiva a las situaciones que me
causaban miedo.
El libro está escrito con la firme intención de
que pueda servir de faro para orientar a todas
aquellas personas que se encuentran tan deseperadas
como yo, al inicio de mi enfermedad, mediante el
testimonio en primera persona de alguien que ha
logrado controlarla hasta el punto de hacer una vida
completamente normal, sin limitaciones; me gustaría,
también, que a través de su lectura, todas aquellas
personas que deban convivir con un agorafóbico puedan
entender cómo se vive el trastorno dentro de la piel
de quien lo sufre y no se empeñen en bucar un motivo
lógico a un miedo que no lo tiene. Por otra parte, me
gustaría que a nivel social hubiera más información
para evitar los prejuicios que todavía hay acerca de
los transtornos mentales por culpa de los cuales,
muchas personas viven la agorafobia en silencio por
miedo a ser discriminadas e incluso, hay quienes se
sienten culpables.
La caracteristica principal de la agorafobia es la presencia de ansiedad, que consiste en ataques inesperados de miedo o malestar intenso en los que la persona experimenta sensaciones corporales intensas (palpitaciones, temblores, sensación de ahogo, mareos, etc.). Estos ataques se inician bruscamente y alcanzan su máxima intensidad en unos pocos minutos. También se acompañan de una sensación de peligro inmediato e inminente y un deseo de escapar. Esta ansiedad puede llevar a que la persona evite distintas situaciones; salir de casa solo, estar en lugares con mucha gente, viajar en tren, autobús o coche, pasar por puentes o túneles, etc.
Las personas que sufren agorafobia muestran una preocupación persistente por las posibles consecuencias de los ataques de ansiedad, llegando a pensar que se "están volviendo locos" o "perdiendo el control". También presentan una preocupación que no se centra en ninguna situación específica, preocupados por la salud o miedo al abandono. Además como muchos de los ataques de ansiedad son inesperados suelen tener la sensación de que no tienen control sobre los ataques o los síntomas físicos, lo que puede llevar a que se sientan indefensos y desmoralizados.
De todo ello escribí un libro que lleva por título: "Mi lucha contra la agorafobia" y está editado por "Entrelíneas Editores".
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